Berrocal
posee una capacidad asombrosa para adaptar sus formas escultóricas a diferentes
dimensiones. Tanto en sus proyectos a gran escala como Richelieu big (1973)
o las recientemente realizadas para Madrid Manolona (1992) y para Sevilla
Doña Elvira (1990), como en la piezas de reducido tamaño Micro María (1966-73)
y Mini David (1968-69), Berrocal presta la misma atención a los aspectos formales.
En este sentido, las dimensiones de la escultura es un recurso estético que
Berrocal maneja cómodamente.